‘Isaac Scherson: “He tenido una experiencia internacional muy rica que me gustaría compartir en Chile para redefinir la educación superior chilena”’

Isaac Scherson, profesor chileno de la Universidad de California en Irvine (EE.UU.), dejó nuestro país hace 44 años para hacer carrera en México, Israel, Estados Unidos y Francia. Sin embargo, en las últimas dos décadas se ha dedicado a reconstruir sus lazos con Chile para apoyar a las nuevas generaciones y a los investigadores de nuestro país. Su propósito también es contribuir  al mejoramiento de la educación superior chilena.

Tras  cuatro décadas fuera de Chile, Isaac Scherson volvió a vivir en su país natal. Entre 2009 y 2011, asumió la dirección en Santiago del Programa de Educación Internacional de la U. de California, institución donde es profesor en uno de sus 10 campus, el de Irvine (UC Irvine).  “Fue impresionante volver. Me fui a los 18 así que el regreso fue toda una experiencia. Hubo muchas desilusiones y cosas buenas que me llevaron a una interacción más estrecha con los chilenos”, comenta este profesor e investigador que posee dos patentes y más de 130 publicaciones.

Durante su estadía en Chile como director del programa, unos 150 alumnos californianos de pregrado vinieron anualmente desde EE.UU. a tomar cursos en la U. de Chile o en la PUC. Si bien los países de destino favoritos de los estudiantes eran Italia y Francia, “Chile sí era un polo de atracción por la calidad de las universidades y por la seguridad. Además ofrece bellezas naturales y la posibilidad de participar en obras de interés social”, cuenta el Dr. Scherson.

El proceso inverso, chilenos que van a UC Irvine, es más bien escaso. “No conozco a muchos. Ahora están empezando a venir conmigo (actualmente Scherson tiene un estudiante de doctorado de la U. del Bío-Bío y a un estudiante de pregrado de Talca). Chile tiene una cuestión muy especial, siempre apuntan a los grandes nombres. Hay una especie de snobismo académico”, cuenta este santiaguino que dejó en 1970 la U. de Chile para seguir a su familia a México. En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) finalizó sus estudios en ingeniería mecánica y eléctrica para luego proseguir con un máster en ingeniería electrónica.

El Dr. Scherson comenta que su vida ha  sido marcada por “perseguir mujeres”, específicamente a su entonces esposa. Por eso viajó a Israel a cursar un doctorado en ciencias de la computación, en el Departamento de Matemáticas Aplicadas del Instituto Weizmann y a trabajar en la industria aeronáutica israelí. Y cuando su entonces esposa obtuvo un postdoctorado en neurobiología en Estados Unidos,  también la siguió, comenzando así su carrera académica en la UC Santa Bárbara.  Un evento “surrealista” lo motivó a dedicarse de lleno al mundo académico: la Universidad de Princeton (EE.UU.) le ofreció un puesto en su Departamento de Ingeniería Eléctrica.

“En la primera reunión de profesores de Princeton ahí estaba sentado yo, rotito chileno, con los profesores que habían escrito los libros de los cuales yo había estudiado”, recuerda. Y añade: “Uno no hace la carrera de profesor para volverse rico, sino porque le gusta. En mi caso me cautivó la interacción con la gente y la investigación”. Scherson se ha dedicado al cómputo paralelo de alto rendimiento: una serie de potentes computadores se reparten un problema para resolverlo más rápidamente que un solo gran computador “Para poder resolver problemas hay que conectar las máquinas y yo investigo la topología de las redes de interconexión para este tipo de cómputos”, explica. Entre sus muchos logros, Scherson desarrolló un algoritmo llamado Shearsort para ordenar números, trabajo que pasó a los libros de texto.

Luego, la UC Irvine le hizo una oferta que, en sus propias palabras, no pudo rehusar. Allá lleva  más de  24 años y ha ocupado casi todos los puestos posibles en una carrera académica. En sus años sabáticos, Scherson  trabaja en Francia –país de origen de su segunda esposa-, como profesor en la Universidad de Paris 6 y como Conseillier Scientifique para France Télécom, R&D. “No fue hasta 1993 que volví de visita a Chile con mi hijo mayor para mostrarle sus raíces. Ahí me encontré con algunos colegas de la U. de Chile”, detalla.  Ese mismo año empezó a participar en simposios y seminarios de esa casa de estudios y al siguiente, en las Jornadas Chilenas de Computación. Entonces su fama de conferencista de excelencia capaz de hablar en español no paró más y comenzó a viajar recurrentemente a nuestro país, a aceptar a chilenos en su laboratorio y a apoyar académicamente a universidades de Santiago, Talca, Concepción, Chillán y Temuco.

Tras reconstruir sus lazos con el mundo académico chileno, a Scherson le ha llamado la atención  que en nuestro país “hay una tendencia a bajonear a la gente. A criticarles muchísimo y no reconocer de lo que son capaces. No tanto por una cuestión objetiva de que merezcan la crítica, sino más bien por no sentirse tan mal uno mismo”, comenta.

También tiene claro que la educación superior en Chile requiere de “una revolución” para lograr reconocimiento internacional. Por ejemplo, los grados profesionales: ¿cómo puede compararse un ingeniero civil en informática o un ingeniero en ejecución con un bachiller en informática de EE.UU. (bachelor of science)? “Los chilenos son los únicos que lo entienden”, dice. Agrega que otro problema son las notas: “Si alguien sale con 5,8 de ingeniería civil informática es macanudo. Pero cómo les explico a mis colegas  de EE.UU. que un 5,8 de un máximo de 7, que es un 82%, en realidad equivale a un 95% de acá. Los profesores no hacen ningún favor poniendo notas tan bajas”. Finalmente, está la duración de los pregrados, 6 a 7 años las ingenierías. “En EE.UU. toman cuatro años y en Europa bajaron a tres. Por todo este tipo de detallitos, las universidades chilenas no están en los rankings a la altura donde deberían estar”, remata.

Scherson se ha involucrado en mejorar la calidad de las universidades chilenas. El año pasado estuvo un mes en la U. del Bío-Bío como especialista de Fulbright. Su trabajo ya rindió frutos. La prestigiosa revista The Computer Journal acaba de aceptar un artículo que escribió con otros colegas de esa casa de estudios. “Me siento muy orgulloso porque en menos de un año resolvimos los problemas, hicimos la experimentación, escribimos el artículo y ya está aceptado”, comparte.

A este ingeniero informático le interesa seguir colaborando con nuestro país. “He tenido una experiencia internacional muy rica que me gustaría compartir en Chile para redefinir la educación superior chilena”, explica. Por eso pasa el aviso: “Estoy de sabático a partir de agosto y estoy tratando de ir a Chile por un par de meses, a ver si alguna universidad me invita. Planes fuertes no hay, pero sí esperanzas. Proyectos lanzados, pero nada concreto”.

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